Identifica el tipo correcto según producto o servicio: 21 por ciento general, 10 por ciento reducido, 4 por ciento superreducido. Formación reglada y sanitarios pueden estar exentos. Documenta siempre el fundamento legal en las facturas. Un error pequeño multiplica sanciones, intereses y quebraderos de cabeza posteriores.
Registra bases imponibles y cuotas soportadas con rigor para deducirte el IVA de gastos afectos. Presenta el 303 cada trimestre y el 390 como resumen anual. Revisa prorrata si combinas operaciones con y sin derecho a deducción. Conciliar bancos evita cuadraturas imposibles a última hora.
Si trabajas para empresas, puedes practicar retención del 15 por ciento, o del 7 por ciento durante tus primeros ejercicios si cumples requisitos. Presenta el modelo 130 si tributas en estimación directa. Calcula una hucha fiscal mensual y respeta domiciliaciones para no castigar tu tesorería.
Cuotas de colegiación, suministros del despacho en casa proporcionalmente, teléfono afecto, dominios, software, desplazamientos justificados, formación, seguros y parte del vehículo si existe afectación acreditable. Conserva facturas completas, medios de pago trazables y criterios coherentes. La documentación sólida defiende tus deducciones mejor que cualquier discurso creativo.